El Parque Natural del Cadí-Moixeró es uno de los grandes espacios naturales de Cataluña y un destino imprescindible para los amantes de la montaña. Se trata de un territorio rico en contrastes, biodiversidad y paisajes de una belleza extraordinaria, en torno al cual se articula un proyecto que sensibiliza y cuida de todos los que se acercan.
Un paraíso para la biodiversidad
Su naturaleza mayoritariamente caliza dibuja un mosaico geológico de más de 500 millones de años de historia, en el que destacan el macizo del Pedraforca, cuna del alpinismo catalán; el Prat de Cadí, antiguo lago de origen glaciar; y las fuentes del Llobregat, que sorprenden con sus surgencias de agua subterránea.
Los bosques, formados por pinares, abetales y hayedos centenarios, son espacios de gran valor ecológico e histórico. Su luz y sus colores cambian con la altitud y las estaciones, ofreciendo una diversidad visual que nos invita a visitarlos una y otra vez.
El parque acoge cerca de una tercera parte de las especies de flora presentes en Cataluña. La diversidad de aves es especialmente notable, desde especies mediterráneas en las solanas bajas hasta aves boreales y propiamente alpinas en las zonas más elevadas. En cuanto a los mamíferos, a pesar de sus hábitos discretos o nocturnos, es posible observar rebecos, ciervos y corzos.
Un espacio donde todo el mundo está invitado
El parque realiza importantes esfuerzos para conservar el espacio natural y ofrecer una estancia de calidad. Dispone de una amplia red de equipamientos, miradores, áreas recreativas, caminos señalizados y puntos de información para disfrutar de estos de forma segura y respetuosa. La accesibilidad es un eje clave, con itinerarios adaptados para que todas las personas puedan visitar el parque sin limitaciones.
La colaboración y la sensibilización son también dos de sus grandes pilares. Esto se hace evidente en sus proyectos de conservación, como las microrreservas de mariposas, una iniciativa que implica a propietarios, entidades y administraciones para proteger las especies amenazadas. O en la educación ambiental, con recursos educativos propios a disposición de cualquier entidad, escuela o persona que quiera utilizarlos. Por el conjunto de esta gestión responsable, el parque ha obtenido el certificado Compromiso para la Sostenibilidad Turística Destino Barcelona.
Caminos llenos de historia
Sus más de 400 kilómetros de senderos nos invitan a pasear y a perdernos en nuestros pensamientos. A pie, en bicicleta o a caballo, adentrarse en el parque es adentrarse en la historia del territorio.
Un ejemplo es el camino de Picasso, utilizado antiguamente por los segadores para ir a trabajar y recorrido en su momento por el artista; o el camino de Els Bons Homes, entre el santuario de Queralt y el castillo de Montsegur, por donde pasaron los cátaros cuando huían de la cruzada y de la inquisición. Su riqueza cultural es tan grande que cualquier camino que elijas podría llevarte a un yacimiento prehistórico, una fortificación o una casa llena de historia.
Un paisaje de armonía
El Parque Natural del Cadí-Moixeró es mucho más que un espacio protegido; es un territorio vivo donde paisaje, biodiversidad, historia y comunidad conviven en perfecto equilibrio. Visitarlo es una invitación a descubrir la montaña con respeto, a caminar sin prisa y a entender la importancia de la conservación del patrimonio natural y cultural. Un destino que ejemplifica cómo el turismo sostenible puede ser una herramienta de conocimiento, estima y compromiso con el territorio.
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