El deporte es mucho más que competición: es bienestar, valores y comunidad. Una poderosa herramienta que transforma a las personas y las ciudades, y Barcelona es un buen ejemplo de ello.
Desde los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 1992, Barcelona no ha dejado de crecer como ciudad deportiva. Las instalaciones se han multiplicado y democratizado, con supermanzanas y parques que incorporan pistas de baloncesto, espacios de calistenia, zonas de petanca, mesas de ping-pong o máquinas de ejercicio para las personas mayores. Paralelamente, la práctica espontánea de deportes urbanos como el skate o el parkour ha influido directamente en el diseño de los nuevos espacios públicos, concebidos como entornos más abiertos, multifuncionales y sociales.
En este ecosistema vivo y accesible, dos grandes espacios se dedican en cuerpo y alma a poner el deporte en valor: el Museo Olímpico y del Deporte Joan Antoni Samaranch y el Museo del FC Barcelona.
El deporte como lenguaje universal
Situado en la montaña de Montjuïc, junto al emblemático Estadio Olímpico Lluís Companys, el Museo Olímpico y del Deporte Joan Antoni Samaranch ofrece una mirada profunda al mundo del deporte.
Con más de 5.000 piezas expuestas permanentemente y un programa continuo de exposiciones temporales, el museo propone una visión histórica, lúdica y educativa del deporte en todas sus disciplinas y modalidades, desde el alto rendimiento hasta el deporte de ocio, pasando por la práctica deportiva de personas con discapacidad.
Las nuevas tecnologías desempeñan un papel relevante en este museo. Con un equipamiento pionero en Europa, nos invita a revivir momentos históricos, competir virtualmente y aprender de una forma dinámica y participativa.
Más allá de la exposición, también cuenta con un programa educativo dirigido a estudiantes, orientado a transmitir valores como el trabajo en equipo, el juego limpio, la disciplina y la tolerancia. El objetivo es contribuir al desarrollo personal y social de los más jóvenes, acercarlos a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y fomentar vínculos entre comunidades.
Todo un clamor
Otra visita obligada es el Museo del FC Barcelona, relato vivo de la historia centenaria del club y de su estrecha relación con la ciudad y su gente. Fotografías, objetos históricos y tecnologías inmersivas se combinan para conducirnos a través de una historia de pasión, éxitos y compromiso, explicándonos cómo, a través del deporte, el Barça se ha convertido en un símbolo de comunidad, identidad y cohesión social.
Estos valores se reflejan en su gestión sostenible, con la aplicación de una tasa eco en la entrada, destinada a compensar la huella de CO2 de los visitantes; políticas de gestión de residuos y de eficiencia energética, y un compromiso firme con la accesibilidad universal, con visitas dirigidas a los colectivos más vulnerables y la implantación de horas tranquilas para personas que necesitan entornos con menos estímulos.
El Museo del FC Barcelona nos muestra cómo el deporte es capaz de generar emoción, conciencia y orgullo colectivo, y cómo podemos utilizarlos para promover un cambio positivo.
El deporte alineado con la sostenibilidad
Estos dos espacios han obtenido el certificado Compromiso para la Sostenibilidad Turística Destino Barcelona, reconocimiento que no solo avala su modelo responsable e inclusivo, sino también los esfuerzos que hacen para extender estos valores a la sociedad.
Cuando las personas se mueven con compromiso, las ciudades se convierten en más justas, saludables y sostenibles. Y en esta dirección laten, con fuerza, los corazones de los barceloneses.
Más información en www.museuolimpicbcn.cat y www.fcbarcelona.cat