La Via Blava Anoia vertebrará más de 250 kilómetros de cauces fluviales en la provincia de Barcelona y se convertirá en un nuevo eje estratégico para el turismo sostenible, el ocio activo y la puesta en valor del patrimonio natural y cultural del territorio. El primer tramo, de 19 kilómetros, ya se encuentra operativo y conecta los municipios de Jorba, Santa Margarida de Montbui, Igualada, Vilanova del Camí y La Pobla de Claramunt, siguiendo el curso del río Anoia.

El acto de inauguración, celebrado el pasado 18 de noviembre, contó con la participación de la presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, que definió el proyecto como “trascendente y trascendental para el territorio, ya que nos ayudará a recuperar, paso a paso, nuestros ríos para disfrutarlos y ponerlos en valor”. Una vez completado, el proyecto permitirá recorrer más de 250 kilómetros, a pie o en bicicleta, recorriendo el cauce del Llobregat y sus afluentes, el Anoia y el Cardener, a lo largo de 48 municipios y 7 comarcas, con un área de influencia sobre más de 5 millones de personas.

Según Moret, las Vies Blaves permitirán ofrecer una diversidad cultural, natural, deportiva y turística a los visitantes, con recorridos accesibles y sostenibles desde el punto de vista económico y social.

El acto también contó con la participación de la diputada de Desarrollo Económico y Turismo, Ana Maria Martínez; de la diputada de Turismo, Ana Herrera Bordallo; del secretario general de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya, Jordi Terrades, y del diputado de Infraestructuras, Equipamientos y Patrimonio Arquitectónico, vicepresidente cuarto de la Diputación de Barcelona, presidente de la Mancomunidad de la Cuenca de Òdena y alcalde de Igualada, Marc Castells. Este último mostró optimismo por el futuro del proyecto, que se encuentra en el proceso de trabajo previo a poner en marcha la segunda fase. “Cuando las cosas valen la pena, acaban haciéndose realidad”, expresó. La fase 2 se iniciará en Martorell y acabará conectando con el final del primer tramo, en La Torre de Claramunt. El recorrido pasará por municipios como Capellades, Vallbona d’Anoia, Cabrera d’Anoia, Piera, Sant Sadurní d’Anoia, Subirats, Gelida, Sant Esteve Sesrovires, Castellví de Rosanes y Martorell.

Turismo sostenible y accesible todo el año

La inauguración del primer tramo de la Via Blava Anoia también se enmarca en la creación de un nuevo producto turístico orientado a dinamizar el territorio, generar oportunidades económicas y fomentar el emprendimiento, siempre desde una perspectiva de sostenibilidad y responsabilidad con el territorio e implicando a los agentes locales a través de la colaboración público-privada.

El objetivo es consolidar las Vies Blaves como una opción de turismo sostenible, accesible y singular en la provincia de Barcelona, adecuadas para públicos diversos como senderistas, cicloturistas, familias, personas senior y centros educativos, entre otros, y pensadas para ser disfrutadas a lo largo de todo el año. De esta manera, contribuirán a la desestacionalización y descentralización del turismo.

Un territorio lleno de atractivos

Además del valor paisajístico de la propia vía, el entorno del primer tramo ofrece una amplia oferta de atractivos turísticos y culturales, como el castillo de Claramunt, el castillo de Jorba, el Museo de la Piel de Igualada, el Museo Molino Papelero de Capellades, el molino de la Boixera o la ermita de la Mare de Déu de la Sala.

La zona dispone también de una cuarentena de alojamientos turísticos, más de sesenta establecimientos de restauración y servicios como empresas de alquiler de bicicletas o de guía, que permiten completar la experiencia del visitante y favorecer una estancia más larga y de mayor calidad. Muchas de estas empresas y entidades están adheridas al Compromiso para la Sostenibilidad Turística Destino Barcelona, al igual que el Consejo Comarcal de L'Anoia, lo que pone de manifiesto el trabajo continuado del territorio para avanzar hacia un modelo turístico más responsable, alineado con la preservación del medio, el desarrollo local y la mejora de la calidad de la experiencia turística.