Pocas infraestructuras simbolizan tanto la transformación de Barcelona como la Anilla Olímpica, uno de los grandes referentes culturales, deportivos y de ocio de la ciudad.
Construida con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, la Anilla Olímpica está formada por el Estadio Olímpico Lluís Companys, el Palau Sant Jordi, el Sant Jordi Club y la Explanada Olímpica. Este conjunto acoge durante todo el año una programación diversa de conciertos, competiciones deportivas, espectáculos y eventos corporativos que contribuyen a mantener vivo el legado olímpico y a consolidarlo como un punto de encuentro para ciudadanos y visitantes.
Un símbolo de Barcelona
Más allá de los grandes acontecimientos que acoge, la Anilla Olímpica es uno de los lugares más emblemáticos de Montjuïc y una visita imprescindible para entender la Barcelona contemporánea. Su privilegiada ubicación permite combinar el descubrimiento del recinto con un paseo por los jardines y miradores de la montaña, dejándose rodear por el ambiente que se crea antes, durante y después de cada gran cita.
En cuanto a sus equipamientos, el Estadio Olímpico Lluís Companys es el escenario de grandes competiciones y espectáculos. A su lado, el Palau Sant Jordi, la icónica obra de Arata Isozaki, se ha consolidado como uno de los principales recintos multifuncionales de Europa. El Sant Jordi Club completa la oferta con conciertos y eventos de formato más reducido, mientras que la Explanada Olímpica se convierte en un gran punto de encuentro para el público.
Ya sea animando en una competición deportiva, vibrando con la energía de un concierto o compartiendo una gran celebración con los barceloneses, el espíritu de los Juegos Olímpicos sigue bien presente en este lugar único de la ciudad.
Valores que miran hacia el futuro
Gestionada por Barcelona de Servicios Municipales (BSM), la Anilla Olímpica forma parte del programa Destino Barcelona Sostenible, que acredita la aplicación de buenas prácticas ambientales, sociales y de gobernanza en la gestión de sus equipamientos.
En eventos tan multitudinarios, la sostenibilidad es tanto un reto como una responsabilidad, y el recinto cuida cada detalle. La buena conexión con la red de transporte público favorece una movilidad más sostenible, mientras que la concentración de los diferentes equipamientos permite optimizar la logística y reducir los desplazamientos.
Al mismo tiempo, se impulsan actuaciones para mejorar la eficiencia energética y el ahorro de agua, se fomenta la reducción y la recogida selectiva de residuos y, dentro de la estrategia ambiental y social de BSM, se promueve una gestión cada vez más responsable de los recursos. Estas actuaciones se complementan con iniciativas de sensibilización dirigidas a promotores, equipos organizadores y público asistente, con el objetivo de que cada concierto, competición o espectáculo represente una manera respetuosa de disfrutar de la ciudad.
Un legado que sigue evolucionando
Más de treinta años después de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, la Anilla Olímpica sigue demostrando que un gran legado también debe saber evolucionar. Hoy es un espacio vivo donde la cultura, el deporte y el ocio conviven con una gestión responsable, ofreciendo experiencias memorables tanto a quien lo descubre por primera vez como a quien vuelve una y otra vez.
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