“La patente”: gastronomía con valores

28 de febrero de 2024

Ecoexperiencias

“La patente”: gastronomía con valores

Un espacio para disfrutar de experiencias gastronómicas donde, además, se hace pedagogía de la sostenibilidad. Eso es “La patente”; escuela de cocina que organiza acontecimientos para empresas y que ya hace once años que lleva la gestión responsable en su ADN.

En sus inicios, este negocio ya demostraba buenas maneras en cuanto a ser sostenibles. De entrada, no utilizaban nada de un solo uso, todo era vidrio; filtraban el agua para su consumo y utilizaban electrodomésticos eficientes. 

Esta implicación quisieron hacerla oficial con el sello Biosphere. Así, formalizaron un interés que ya tenían, y eso les permitió multiplicar las mejoras. Al certificarse, midieron al detalle su gestión y apreciaron aquellas áreas donde todavía podían ir más allá.

Les resultaron de gran ayuda las formaciones que facilitan desde Biosphere y también el acompañamiento de los consultores que los guiaron, paso a paso, para obtener el certificado. Como resultado, ahora miden muy bien el consumo de luz y agua de cada local y franja horaria, un proceso con el que han acabado implicando a todo el personal: desde los chefs hasta la limpieza y la administración.

Buscando la colaboración del cliente

No solo la plantilla del negocio trabaja para la sostenibilidad, sino que son también los mismos clientes quienes deben acabar sumándose a las iniciativas ambientales. Así, empresas que en un principio solicitan platos de un solo uso para sus eventos, al entrar en contacto con “La patente”, inician un debate sobre la conveniencia de generar un exceso de residuos.

Desde el espacio gastronómico se les intenta convencer de que, como empresa, los beneficiará implicarse en valores de sostenibilidad. Y que también supondrá un ahorro, ya que disponen de un sistema de limpieza automático con ciclos de lavado muy rápidos, en los que se gasta un mínimo de agua, y de un equipo de personas que recogen que facilitará el uso de los platos y copas reutilizables. Así, además, los asistentes al acto acabarán teniendo la sensación de un servicio de calidad.

Este caso es extrapolable a buena parte de las situaciones que viven con los clientes, a quienes, amablemente, ofrecen pedagogía a todos los niveles. Si alguien no está acostumbrado a reciclar, la plantilla del espacio gastronómico le indica con amabilidad que dispone de cuatro papeleras para tirar correctamente los residuos. Y así, en todos los ámbitos de la sostenibilidad.

Las buenas prácticas se extienden más allá del ámbito ambiental y se pueden palpar en el mismo entorno laboral. Por ejemplo, en la apuesta por personal de edad avanzada, ya que son pocas las empresas que contratan trabajadores y trabajadoras de sesenta años. Pero, para “La patente”, se trata de personas que todavía tienen mucha energía y que, con su experiencia, toman mejores decisiones; más rápidas y meditadas.

Como proveedor turístico, “La patente” se enorgullece de hacer las cosas bien hechas y gracias a la certificación, sus integrantes se sienten con más confianza para difundir su sostenibilidad, ya que es una empresa externa quien garantiza estas buenas prácticas.

Y es que, en cierta manera, el sello Biosphere es como un diploma que da legitimidad en clave ambiental y social. Así, en esta empresa son conscientes de que, además de saber hacer bien su trabajo y aportar experiencias gastronómicas a los clientes, tienen unos valores que se les reconocen.

Además, todo el equipo se ha involucrado en esta iniciativa y lo vive con gran ilusión. El cliente también lo valora y se acaba creando una comunidad de personas que comparten las preocupaciones ambientales y sociales.

“La patente” lo tiene claro: ayudando al planeta nos ayudamos a nosotros mismos. Y no solo eso, sino que trabajar a favor del medio ambiente redunda en una satisfacción personal y, también, en un ahorro.

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