Hay espacios tan únicos que no se pueden captar con una fotografía: hay que vivirlos. Requieren de todos tus sentidos y, a cambio, te ofrecen una mirada única a través de la naturaleza, la tradición y la historia. Uno de estos lugares es el Santuario de Bellmunt, en el municipio de Sant Pere de Torelló (Osona).
Icono del territorio
Construido directamente sobre la roca viva a 1.246 metros de altitud, el Santuario de Bellmunt corona una de las atalayas más impresionantes de Cataluña, con vistas panorámicas incomparables de la Plana de Vic, los Pirineos, el valle del Ges, el Bisaura y, en días claros, incluso la montaña de Montserrat.
La estima de la gente de la zona ha hecho posible que este lugar remoto sea accesible y esté bien conservado. Una estima que el santuario devuelve a sus vecinos con un compromiso firme con la preservación de la naturaleza, la realidad local y las personas que trabajan en este. Estos valores le han valido la certificación Compromiso para la Sostenibilidad Turística Destino Barcelona, un reconocimiento a su acción ambiental y social.
Lo mejor del cielo y la tierra
La hospedería del Santuario de Bellmunt no es un hotel convencional: aquí las estrellas se encuentran en un firmamento al alcance de la mano, y el lujo radica en las puestas de sol detrás de las montañas, en el silencio absoluto de la noche y en despertarse sobre un mar de nubes.
Todas las habitaciones ofrecen vistas espectaculares al Pirineo, y los espacios comunes invitan a la reflexión, ya sea en las terrazas cuando hace buen tiempo o en la Sala de la Pedra, contemplando la chimenea en invierno.
Los sabores también forman parte de este paisaje único. En el bar restaurante La Prodigiosa, las vistas a la Plana de Vic se combinan con la gastronomía mediterránea: arroces valencianos, carnes a la brasa, cocas al horno, embutidos de Osona y quesos artesanos. Una carta basada en productos de calidad, de temporada y de proximidad (km0), con opciones adaptadas a dietas vegetarianas, veganas e intolerancias alimentarias.
No te olvides de tocar con los pies en el suelo
Aunque cuesta dejar atrás las nubes, el entorno del santuario es un paraíso natural que invita a explorarlo. Bosques como La Grevolosa, con sus árboles monumentales, son ideales para perderse un rato y reconectar con el bienestar interior. También puedes adentrarte en otros hayedos, hacer pícnics románticos en la Font Viva o descubrir saltos de agua como el salto del Mir o el salto del Molí.
La comarca de Osona ofrece, además, muchos otros tesoros: miradores espectaculares como el Santuario de Cabrera, el Santuario de Els Munts y los espectaculares Cingles de Tavertet, o monumentos como el Monasterio de Sant Pere de Casserres o el románico de Santa Maria de Lluçà. Y si eres de los que prefieren el turismo activo, encontrarás vuelos en globo, parapente o rutas en BTT, como el Camí Oliba (GR-151).
La visita al Santuario de Bellmunt es una fusión de experiencias, paisajes, sabores, silencios y descubrimientos que no se pueden explicar con palabras. Un secreto y un recuerdo inolvidable, compartido solo por quienes han estado allí.
Consulta toda la información en santuaridebellmunt.com.